Diagnóstico
El diagnóstico y la clasificación de la eyaculación precoz se basan en los antecedentes médicos y sexuales. Han de ser multidimensionales y evaluar el tiempo de latencia eyaculadora intravaginal calculado por uno mismo, el control percibido, la angustia y los problemas interpersonales debidos a la disfunción eyaculadora. La exploración física puede ser necesaria para identificar problemas médicos subyacentes que pueden asociarse a eyaculación precoz u otras disfunciones sexuales, especialmente la disfunción eréctil.
Tratamiento
Las técnicas conductistas han deparado efectos beneficiosos en el tratamiento de la EP. Sin embargo, requieren tiempo, precisan el apoyo de la pareja y pueden resultar difíciles de aplicar. Consisten principalmente en el programa de ‘parada‑inicio’ desarrollado por Semans y su modificación, la técnica de ‘compresión’, propuesta por Masters y Johnson.
- En el programa de ‘parada‑inicio’, la pareja estimula el pene hasta que el paciente siente el deseo de eyacular. En este momento, le indica a su pareja que se detenga, espera que pase la sensación y, a continuación, se reanuda la estimulación.
- La técnica de ‘compresión’ es similar, pero la pareja aplica presión manual en el glande inmediatamente antes de la eyaculación hasta que al paciente se le pasa el deseo.
Ambas intervenciones se aplican normalmente en un ciclo de tres pausas antes de proceder al orgasmo.
Los fármacos es la base del tratamiento de la eyaculación precoz de toda la vida. El uso de dapoxetina (Priligy), de 30 y 60 mg, un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina de acción breve, es un tratamiento a demanda que ha resultado en el tratamiento de la eyaculación precoz. Con la dapoxetina, aumentó el control y la satisfacción con el coito después del tratamiento. Más del 95 % de los pacientes valoró la eyaculación precoz como ‘algo mejor’, ‘mejor’ o ‘mucho mejor’. Los anestésicos tópicos pueden ser alternativas al tratamiento.
